Un gran malestar e indignación azotan a los vecinos que transitan por dos carreteras de la provincia de Albacete y que ven como la dejadez de la Confederación Hidrográfica del Segura llega a poner en peligro la seguridad vial.
Hablamos de la carretera que comunica el Puente de Hijar con el cruce de Socovos, Letur y Férez y la carretera que une la presa de la Fuensanta con Juan Quílez (pedanía de Yeste), ambas titularidad de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), presentan un estado lamentable e injustificable en muchos de sus tramos, evidenciando una situación de total abandono por parte del organismo titular, tanto en lo referente al firme como al mantenimiento de las cunetas y del entorno.

La Confederación Hidrográfica del Segura vuelve a evidenciar con esta situación su escaso empeño en la provincia de Albacete, la inacción es la nota predominante, como ocurriera en la riada de Letur en la que no instaló medidores en el arroyo a pesar de identificarlo como zona de alta probabilidad de inundaciones.
Con estas acciones, o mejor dicho, inacciones, el organismo que preside Mario Andrés Urrea, con sede en Murcia, muestra de nuevo que no existe ningún tipo de planificación vial al respecto en materia de conservación o reparación. Lo que entraña un peligro real para la seguridad vial que puede generar accidentes, al tiempo que dificulta las comunicaciones y la circulación, y merma las oportunidades socioeconómicas y turísticas de términos municipales como Letur, Férez, Socovos o Yeste.
Esta lamentable situación se ve agravada cuando se producen temporales, lluvias torrenciales…, debido a los frecuentes arrastres y desprendimientos que se dan en ambas vías y que dificultan considerablemente la circulación, llegando, incluso, a impedirla. Una situación repetida en el tiempo que entraña un riesgo real para los conductores que circulan por estas carreteras. En muchos casos, vecinos y vecinas de la comarca de la Sierra del Segura, que utilizan estas vías para comunicarse entre núcleos de población; acceder a servicios básicos (salud o educación); así como para cuestiones administrativas, de suministros, repartos…

Un ejemplo muy evidente es la comunicación de Socovos, Férez y Letur con su hospital de referencia (el Hospital de Hellín) a través de la citada carretera que atraviesa el Puente de Hijar. Una vía en la que se han producido numerosos accidentes de tráfico, algunos de ellos con nefastas consecuencias.
Nos encontramos ante carreteras secundarias, pero en ningún caso ni estas vías son ‘de segunda’, ni mucho menos lo es la población de las localidades afectadas, aunque lamentablemente parece que la CHS sí las considera así, en un ejercicio inadmisible por parte de un organismo que tiene la responsabilidad, las competencias y la financiación, con un presupuesto total de 116,5 millones de euros (prorrogado de 2024). Un dato que nos puede hacer pensar que detrás de esta inacción hay una decisión irresponsable y no un problema económico.
Esta lamentable realidad ha sido denunciada ante la CHS en reiteradas ocasiones por parte de los Ayuntamientos de las diferentes localidades damnificadas, que vienen exigiendo a este organismo lo que es de justicia, sin que exista una respuesta real o tangible, más allá de largas o la elusión de responsabilidades, según han señalado a El Digital de Albacete medio diferentes responsables de las poblaciones mencionadas.

Esta actitud de la Confederación ha agravado la problemática existente, cronificándola hasta convertirla en insostenible debido a las consecuencias que se derivan de ella. Esta inacción genera inseguridad vial y un perjuicio real y palmario en el día a día de municipios como Letur, Férez, Socovos o Yeste y, por supuesto, en la calidad de vida de sus vecinos.

Esto también pone de relieve una forma de proceder por parte de la CHS, que daña la imagen pública de este organismo, cuestiona su continuidad y choca frontalmente con el propio paradigma de gestión que defiende y que, como su propio presidente (Mario Andrés Urrea) describe en su página web, se caracteriza tanto por la conciliación de los diferentes intereses legítimos de los distintos usuarios a lo largo de las cuatro comunidades autónomas que abarca (Murcia, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Andalucía), como por la protección del medio natural dependiente de dichos recursos, al tiempo que alude a su deber de avanzar “en la sostenibilidad social, económica y medioambiental de la cuenca del Segura”.
Cuestiones, todas ellas, que ‘saltan por los aires’ a poco que alguien se dé una vuelta por las citadas carreteras y compruebe en el estado en el que se encuentran y cómo eso repercute negativamente en esa sostenibilidad social, económica y medioambiental.
Estas carreteras, pero sobre todo la población de estas localidades, se merece un trato respetuoso y digno por parte de la Confederación Hidrográfica del Segura, y hasta la fecha no se ha dado.