Las piernas de Seve Felipe no tienen límites, y así lo ha demostrado una vez más este incombustible atleta de Albacete. En esta ocasión, en el Medio Maratón de Bolonia (Italia), en el que el deportista se ha alzado con la plata en la categoría absoluta este fin de semana. A sus 49 años de edad nada se le resiste a un Seve Felipe que continúa arrasando carrera tras carrera y llevando el nombre de Albacete a lo más alto de podium en podium.
Este nuevo hito del atleta albaceteño se suma a una larga lista de éxitos que acumula en su innumerable palmarés deportivo. Así, el deportista terminó la carrera en segundo lugar, en un tiempo de 68 minutos, lo que le valió para hacerse con la plata en el Medio Maratón de esta ciudad, situada en el corazón de Italia.
Un podio que “puede que sea uno de los últimos de mi carrera”, tal y como explica Seve Felipe a El Digital de Albacete, que confiesa que “estoy muy feliz de llevar el nombre de Albacete por toda Europa”, ya que esta medalla se suma a otras conseguidas «en Ámsterdam (Países Bajos), Edimburgo (Escocia), Dubrovnik (Croacia) o Gante (Bélgica)».

El atleta de Albacete arrasa en la Media Maratón de Bolonia (Italia)
Lo cierto es que Seve Felipe arrasa dentro y fuera de Albacete, y se ha convertido en un referente allá por donde pisa. “En estos lugares, fuera de Albacete, se sorprenden más por la edad que tengo que por lo que hago”, explica, y manifiesta que “poco antes de subir al podio repitieron varias veces mi edad”.
Sobre la carrera, el atleta de Albacete explica que “fue muy dura, un poco ‘rompepiernas’, pero fue preciosa al desarrollarse en el corazón de Italia”, y recuerda “el gran ambiente en Bolonia”. Sobre el tiempo, Seve destaca que “es una gran marca, ya que el primero ganó con 66 minutos”. Además, subraya que “llevar el nombre de mi ciudad por todo el mundo y dejar la huella de Albacete es algo que me emociona”.
Seve Felipe cuenta con innumerables kilómetros recorridos a sus espaldas, y continúa conquistando cada carrera con sus piernas, dentro y fuera de Albacete, en una segunda juventud que se alarga y se alarga y, por el momento, no ha tocado techo.