¿Te imaginas poder viajar en el tiempo sin salir de la provincia de Albacete? Esta es una experiencia que ofrecen los diferentes parques y yacimientos arqueológicos que se encuentran repartidos por diversos enclaves estratégicos de la provincia albaceteña.
Una oportunidad única para descubrir en primera persona cómo vivían las civilizaciones que antaño poblaron esta tierra y que han dejado oculto bajo nuestros pies un tesoro de un valor incalculable. Se trata de espacios en los que profundizar en nuestras raíces y en nuestra cultura, y un momento para conocer mejor el presente de la mano de nuestros antepasados.
Los Parque Arqueológicos que existen en Albacete son unos espacios físicos dentro de los que, sin perjuicio de la concurrencia de otros valores culturales o naturales, confluyen necesariamente dos factores. El primero de ellos es la presencia de uno o varios bienes de interés cultural declarados, con categoría Zona Arqueológica, conforme a la legislación de Patrimonio Histórico Vigente. Igualmente, estos espacios deben reunir unas condiciones medioambientales adecuadas para la contemplación, disfrute y comprensión de públicos de las mencionadas Zonas Arqueológicas.

Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda
Desde la Edad del Bronce hasta el siglo XX, distintas civilizaciones han escogido el Tolmo de Minateda como enclave para asentarse, tratándose este espacio de un asentamiento humano con una dilatada adscripción cultural. El Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda está configurado alrededor del yacimiento con el que comparte nombre y se encuentra ubicado en el término municipal de Hellín.
Un asentamiento que se sitúa sobre un cerro a 500 metros de altura, con laderas abruptas que limitan el acceso a un camino natural y que lo hace fácilmente defendible. Se trata de una estructura de paredes verticales dividida en dos por cono de desagüe natural, ‘El Regaron’, que se abre al arroyo de Tobarra y constituye el único lugar de acceso.

El Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda posee unas 10 hectáreas de extensión, dominando visualmente un amplio territorio. Las civilizaciones que se asentaron en este punto de la provincia de Albacete controlaron estratégica y comercialmente y fue centro de control de la ruta que unía el centro peninsular con el Levante, Murcia y Andalucía. Y es que, este enclave de la provincia de Albacete fue escogido como asentamiento humano por diferentes civilizaciones desde la Edad de Bronce construyéndose en él diversos espacios públicos, habitacionales, necrópolis y contando con importantes estructuras defensivas.
Cabe recordar que desde su puesta en funcionamiento forma parte de la Red de Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha, un distintivo que es sinónimo de credibilidad y calidad en lo que a la gestión si servicios ofrecidos al visitante se refiere y que es un firme compromiso en todos los Parques. En la Red se pretende, además, desarrollar un modelo de gestión integral que abarque de forma coordinada los dos principales servicios que se deben asegurar para el futuro de estas importantes fuentes de cultura y conocimiento: la investigación y el uso público.

Las estructuras más antiguas documentadas en el Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda datan de la Edad de Bronce y se han encontrado embebidas dentro de otras posteriores. Muestra de el importante legado cultural que se esconde en este yacimiento arqueológico es el hallazgo de un enterramiento en las inmediaciones de lo que antaño fue una almazara, en una fosa tallada en la roca. Los restos humanos fueron localizados recostados sobre el lado izquierdo y en postura fetal, con los brazos doblados, las manos ante la cara y un cuenco además de otros objetos.
Pero además, hay muestras evidentes debido a los números hallazgos realizados en este yacimiento que también se asentaron en este tolmo desde íberos, romanos, visigodos, pueblos islámicos, permaneciendo ocupado hasta mediados del siglo XX. Aún se conservan numerosos vestigios de esta última ocupación, y algunos de ellos se han rehabilitado para integrarlos en el proceso expositivo del Parque Arqueológico.
Si decides visitar el Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda no puedes perderte su necrópolis ibérica y romana, sumergirte en su trama urbana y estructura defensiva, contemplar el conjunto arquitectónico de carácter religioso, con basílica, baptisterio y basílica, así como el antiguo palacio episcopal. Y es que además, se abre ante el visitante la posibilidad de visitar este importante yacimiento arqueológico de la provincia de Albacete a través de varios recorridos, siendo el punto común de todos los itinerarios el Centro de Interpretación.

Este será el punto en el que se controle el acceso de los visitantes y donde se les proporcionará la información de bienvenida para, posteriormente, acceder a los diferentes recursos y servicios que se encuentran en su interior El Centro de Interpretación es un espacio polivalente cuya función principal se centra en proporcionar al visitante los medios para comprender y conocer la evolución histórica y cultural del territorio en el que se insertan las diferentes zonas arqueológicas que constituyen el Parque, su interrelación con el espacio físico que ocupan y las principales características culturales y materiales de las mismas.
Tras descubrir este espacio expositivo, el visitante podrá realizar un recorrido arqueológico o etnográfico a este importante yacimiento localizado en la provincia de Albacete. El primero de ellos se trata de un itinerario por los restos arqueológicos visitantes del Tolmo de Minateda, mientras que el segundo de ellos ofrece un viaje por unos modos de vida cercanos en el tiempo y lejanos en nuestra memoria. Más allá de esto, el visitante también podrá desplazarse hasta la zona del Abrigo Grande para conocer uno de los mejores ejemplos de arte rupestre levantino, que además cuenta con la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Parque Arqueológico de Libisosa
Pero este no es el único espacio que ofrece la provincia de Albacete para viajar en el tiempo y conocer el modo de vida de quienes poblaron nuestra tierra haces siglos. Un pasado que permanece oculto bajo nuestros pies y que en las diversas campañas de excavaciones va emergiendo a la luz para completar el puzzle de nuestra historia.
El Parque Arqueológico de Libisosa fue un asentamiento humano con un horizonte cronocultural que se inició en la Edad de Bronce y que posteriormente dio pie a un importante oppidum ibérico. Un espacio que fue el origen de una importante colonia romana llamada Libisosa, para más tarde transformase en un complejo religioso-militar tras la Reconquista, hasta su posterior abandono.

Un espacio único que se encuentra en el término municipal de Lezuza. Situada sobre un elevado promontorio, esta destacada colonia romana ha sido testigo, gracias a su estratégica situación, desde la prehistoria, del paso de diferentes culturas y sociedades. Además de su privilegiada situación, el territorio contaba con abundantes recursos hídricos, agrícolas y cinegéticos que favorecieron desde la prehistoria el asentamiento de comunidades humanas, beneficiadas también por la existencia de salinas en su proximidad y de rutas ganaderas de transhumancia que le proporcionaron una gran riqueza.
El Parque Arqueológico de Libisosa está integrado por innumerables huellas de nuestro pasado, que suponen un vital legado para Albacete. En concreto, en Libisosa se encuentran restos de tres importantes civilizaciones: la íbera, la romana y la medieval. Así, según estos importantes hallazgos se sabe que los romanos llegaron a esta próspera ciudad en el año 180 a.C. atraídos por el río que la rodeaba y por su valor estratégico y defensivo.
Cabe recordar que esta importante ciudad era el paso de la Meseta hacia Andalucía y de Levante a Extremadura y Portugal. Un auténtico cruce de caminos que era vital para que Roma emprendiese la conquista del sur de la Península Ibérica. Este estratégico enclave fue amurallado y tras ello el Imperio Romano declaró a esta población colonia romana Libisosa Forum Augustana.

A lo largo del tiempo, algunos materiales hallados en el yacimiento, ubicado en el llamado ‘Cerro del Castillo’, han ayudado a los arqueólogos e historiadores a perfilar la imagen de un notable conjunto romano en este punto de la provincia de Albacete. Se trata del único parque arqueológico con el que cuenta la provincia de Albacete y que puede ser visitado para descubrir de primera mano los vestigios de la historia que entraña este enclave único.
Hallazgos que forman un relato único que narra la historia de quienes hace siglos poblaron la que es ahora la provincia de Albacete y que revelan la eminente vocación comercial del asentamiento. Pero además, quienes visiten el Parque Arqueológico de Libisosa podrán imaginar lo que antaño fue una barriada artesanal con actividad predominante en el período ibérico y que quedaría amortizada por la construcción de la Puerta Norte de la muralla romana. Restos de una muralla de tres metros de anchura que de los que aún queda su huella y que englobaba cerca de ocho hectáreas de cerro y que caería en desuso coincidiendo con la fundación de la colonia en época del emperador Tiberio.
Pasear por el Parque Arqueológico de Libisosa supone sumergirse en la historia de la provincia de Albacete y hace al visitante sentirse un ciudadano más de los que poblaron hace siglos este elevado promontorio en la localidad de Lezuza. Así, durante la visita a este yacimiento arqueológico, el visitante no debe dejar escapar ciertos detalles y emplazamientos para comprender más en profundidad la evolución de este histórico asentamiento.

El primero de estos enclaves es el barrio ibérico de Libisosa. Otro de los espacios que llama poderosamente la atención son los restos de la muralla romana que rodeaba este asentamiento y de los que aún hoy en día el visitante puede imaginar protegiendo a quienes residían en este punto de la provincia de Albacete. Pero el visitante también podrá describir los vestigios del antiguo foro de esta colonia romana, adentrándose en la vida pública y en la historia de este asentamiento, pudiendo conocer también cómo vivían quienes hace siglos poblaban Libisosa.
También podrás recorrer el complejo religioso-político medieval donde además de la conocida torre de vigía, las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz un complejo de grandes dimensiones pertenecientes a la época medieval y moderna. Además, puedes completar el recorrido por el yacimiento con la visita al Centro Sociocultural Agripina (Lezuza) que funciona como Centro de Interpretación del yacimiento de Libisosa y cuenta con una sala de exposiciones de la colección museográfica, sala de audiovisuales y salón de actos.
