Hellín y Sevilla, dos de las mejores Semanas Santa de España se han fusionado este sábado con la salida extraordinaria con motivo del 75 aniversario fundacional de la Cofradía del Prendimiento de Hellín y el I Congreso de Cofradías y Hermandades del Prendimiento “Ego Sum”, que se celebra en la localidad hellinera.
Se notaba en Hellín que iba a ser una tarde especial. Un río de gente comenzaba a llegar a la Plaza de la Asunción, que se parecía más a un Miércoles Santo, eso sí, sin tambores ni túnicas, que a un sábado de febrero.
Minutos antes de las cinco de la tarde se habrían paso entre la multitud de la calle Sol, en perfecta formación y elegantemente uniformados, la banda de las Tres Caídas de Triana que con paso firme ponía rumbo hacia la Iglesia de la Asunción para iniciar su acompañamiento al paso de misterio de El Prendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, una obra del escultor Federico Coullaut en la que se escenifica la imagen de Jesús pidiendo a San Pedro que envaine su espada y no dañe al criado del Sumo Sacerdote.

Hellín disfrutó del altísimo nivel de una de las mejores bandas, por no decir la mejor, de cuantas acompañan a los pasos durante la Semana Santa de las ciudades y pueblos de España. Eso sí, no hay que olvidar que en Hellín el nivel de bandas está muy, pero que muy alto, ya que cuenta con formaciones de altísimo nivel, como lo son las del Dolor, La Cruz, Juventud Musical, San Antón y la Verónica, además de la Unión Musical Santa Cecilia. Para el que no conozca la Semana Santa de Hellín es fácil pensar que solo son tamboradas, pero no, cuando uno descubre la Semana Santa de Hellín se da cuenta de la calidad de la imaginería, el cuidado de las vestimentas, el gran valor de las imágenes y la pasión con la que toda una ciudad vive y presume, con razón, de su Semana Santa, que no en vano es de Interés Turístico Internacional.

Por una tarde Hellín trianeó como se hace en Triana. Elegante, imponente, el Prendimiento navegaba al compás de los marineros que interpretaban, como solo ellos saben hacerlo, piezas de su repertorio que convirtieron, por un momento, la Portalí en la calle Pureza y la Iglesia de la Asunción en la Capilla de los Marineros.

Triana cruzó el río para llegar a Hellín y los hellineros no olvidarán aquella tarde de febrero en la que el Prendimiento llevó hasta este rincón de la provincia de Albacete un pedacito de Triana, y es que hay que tener mucha categoría para lograr lo que el Prendimiento ha conseguido hoy.