La bronca sigue instalada en España a cuenta de la Dana que ha afectado a la Comunidad Valenciana y también a Castilla-la Mancha. Una segunda Dana centrada en Andalucía y de nuevo en Valencia ha estado acompañada de todas las alertas habidas y por haber, quizás también, sin ser tan endemoniada, pueda hablarse de otro balance, en el que al menos que sepamos, no se han lamentado pérdida de vidas humanas.
Con menos ruido, casi sin medios de todo tipo, sin el respaldo de sindicatos, ni partidos políticos, unas 2000 personas se echaron a la calle la tarde del miércoles para reivindicar mejoras en la sanidad. No debería pasar inadvertida la convocatoria, al margen de lo que se reivindica, porque evidencia que los ciudadanos no necesitan de nadie que los mueva, saben moverse solos, no van contra nadie, salen a la calle sin tener que lanzar consignas contra los políticos, solo tienen un objetivo que es el de pedir que se mejoren las condiciones sanitarias, en cuanto a personal y listas de espera. Mi impresión es que les importa lo justo quien esté gobernando, van al grano, viendo las pequeñas pancartas que exhibían, eran del siguiente tenor: “Sanidad pública para todos”; “no a los recortes”; “los recortes matan”; “si falla la base, la pirámide cae”; “mejor gestión de los recursos”. Insisto, seguro que hay respuestas de la administración regional de cómo evoluciona la contratación de personal, la inversión en aparataje y esos datos, estoy convencido que son buenos, pero como siempre pasa en la sanidad, nunca se llega a todo, hay que estar invirtiendo constantemente y esa es una realidad insoslayable.
Las personas que organizaron la marcha quedaron sorprendidas de la respuesta y eso hace pensar que la ciudadanía como está sucediendo en las legiones de voluntarios en Valencia, se organizan solos, se consideran participes de una comunidad y no necesitan que nadie les diga que hay que ir a echar una mano a zonas devastadas. Un claro ejemplo, de un pueblo que se moviliza y que empieza a estar harto del politiqueo, no de la política con mayúsculas, de los sindicatos -no de todos- y de cualquier asociación que se muevan a base de consignas y de liberaciones. Insisto en la reflexión, se está produciendo un hartazgo de la política de mercadeo, de declaraciones huecas y no lo digo por la sanidad precisamente porque no negaré que en este capítulo no se para, se va a más, aunque nunca es suficiente y los datos lo avalan, pero a lo mejor hay que organizarse mejor o la gestión tiene que ir por otros derroteros. Esto no es algo que se resuelve en columnas de opinión, ni posicionándose a favor de unos y en contra de otros, existen gestores, también políticos que deben dar una respuesta a esos profesionales y otros ciudadanos que salieron a la calle con unas peticiones que tienen sentido. Sería muy bueno que esas 2000 personas y muchas más que reivindican lo mismo, tenga una respuesta de la administración. Escucharlos es algo que se me antoja fundamental. Seguro que se hará. Me conformaría, si se reflexiona sobre esa manifestación, en la que no hubo insultos -que yo sepa- ni se pedía la dimisión de nadie. No eran una panda de ultraderechistas, fascistas, era gente corriente, profesionales de la sanidad que lo único que desean es que les echen cuentas.
Oponerse como está haciendo el PP a la designación de Teresa Rivera, como comisaria y vicepresidenta de la Comisión, es lo mismo que hizo el PSOE en su día, con la designación de Arias Cañete del PP. No es necesario escandalizarse y hay que relatar los antecedentes, desde determinados medios solo se fijan en lo malos que son los del PP por no apoyar a la persona elegida por el presidente del Gobierno.
Combatir los bulos está muy bien, pero la manipulación tampoco es muy sana, en términos democráticos y de eso nadie habla. Deseando estoy escuchar a tipos como un tal Miró, quien el otro día, según ha destacado la izquierda mediática,señaló a Ayuso de mala manera para referirse a Mazón en plena dana. También se refirió a “medios afines a la derecha”. La culpa de Ayuso y a lo mejor también de los leones del Congreso. No doy crédito.
La explicación del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, en el Parlamento Valenciano resultó ser de aurora boreal. Nadie quiere explicaciones, se quieren dimisiones, no solo la de Mazón, alguna más de relevancia en el ejecutivo nacional. La Confederación del Júcar sale malparada y en Castilla-La Mancha la del Segura no le va a la zaga. ¿Para qué sirven? Excepto para tener magníficos edificios y sueldos saludables, poco más se sabe. Ya existe una administración regional, diputaciones, quiten gastos, quiten tanto sebo como tienen algunas capas de la administración, empezar por las confederaciones no sería un mal paso. Mazón está achicharrado, con más razón o con menos, por distintos motivos, por no haber estado listo, por lo que sea, ha fallado él y su mediocre equipo y eso en política solo tiene una salida que se llama dimisión. No es un problema solo de Mazón, afecta también claramente al PP de Feijóo, que sufrirá las consecuencias si no actúan con inmediatez. Anuncia comisiones de investigación, pero si eso no sirve para nada, salvo para echar unos días de asueto en la institución que la convoque. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, la izquierda mediática, ha recuperado y sacado al expresidente Ximo Puig, que se encontraba por ahí no sé si muy perdido en una embajada, para que pudiese darle hasta en el cielo de la boca al abrasado Mazón. A lo mejor les sirve a los del PP para extraer alguna lección y darse cuenta de que no es suficiente con ganar el día de las elecciones, tienen que ganar la partida de la política cada día. El PSOE sabe hacer esto último bastante bien y el PP necesita un pasito más. Ir hoy a elecciones en Valencia, sería un “sopapo descomunal” para el partido que actualmente gobierna, lo dicen ellos mismos.
Las noticias locales de relevancia escasean y mucho más si las comparamos con la catástrofe que están viviendo otros compatriotas en lugares no muy lejanos. No es mal síntoma, quizás indique que todo funciona con normalidad. Desconozco si algo se cuece, para más adelante, por ahora no se vislumbra nada en el horizonte.
A veces, la felicidad y los momentos más agradables se logran simplemente con una buena tertulia o cambiando impresiones entre amigos. Eso mismo sucedió la noche del viernes cuando acudí invitado por la Tertulia Taurina Los Sabios del Toreo de Albacete. El protagonista, el invitado principal fue, en este caso, el matador de toros Pedro Gutiérrez Moya “Niño de la Capea”. Han logrado los integrantes de la tertulia un ambiente de cordialidad extraordinario, pese a conocerlos a todos, te sientes cómodo de principio a fin, como así debió sucederle también al torero de Salamanca, quien perfectamente podría impartir en solitario una charla en cualquier lugar. Pedro tiene conocimiento, buen tino en sus opiniones, es ameno, tiene una experiencia vital envidiable y escuchándolo no es que solo se hable de toros, se habla de la vida, lo cual reconforta.
Resultó grato recordar una vez más al inolvidable Dámaso González, con la presencia de su esposa, Feli Tarruella, quien tuvo mucho que ver, junto a Jesús Cuesta, para que Pedro y su esposa Carmen acudiesen a la cita de Los Sabios en El Callejón.
Reitero, de corazón, mi agradecimiento a todos los integrantes de la tertulia, quienes hacen gala de una bonhomía digna de resaltar.
“Ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo” (Friedrich Nietzsche)
Ángel Calamardo
X: @AFCalamardo