El equipo ‘Arroba’ de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) de la Guardia Civil de Ciudad Real, en el marco de la ‘Operación Profel’, ha investigado a un hombre como presunto autor de varios delitos de estafa, blanqueo de capitales y falsedad documental.
Según ha informado este miércoles la Guardia Civil en un comunicado, el investigado, valiéndose de su condición de director de una sucursal bancaria de la provincia, utilizaba los terminales de sus propios compañeros para realizar las operaciones.
La investigación se inició tras la denuncia del familiar de uno de los perjudicados, que descubrió que la cuenta bancaria de su padre, fallecido años atrás, se encontraba casi sin fondos. Después de comprobar que ningún familiar o allegado pudo haber hecho uso de la cartilla bancaria, se dispuso a interponer denuncia en las dependencias de la Guardia Civil de su localidad.
Gracias a la colaboración público-privada, por medio de la cual la entidad bancaria en todo momento y siempre dentro de las posibilidades legales que amparan este tipo de investigaciones, se puso a disposición de los investigadores en aras de esclarecer los hechos.
Finalmente se logró averiguar la autoría de los mismos, llegándose a identificar a otros catorce perjudicados, en su mayoría personas de avanzada edad o fallecidas, víctimas de la operativa mantenida por el director de su sucursal bancaria.
Los fondos defraudados han sido finalmente reembolsados a sus legítimos propietarios, personándose la entidad bancaria como acusación particular.
Asimismo, la investigación desveló que el autor de los hechos, haciendo uso de su posición como director de la sucursal, procedía regularmente al control de las cuentas de clientes de edad avanzada o las cuales se encontraban inactivas por largos periodos.
Una vez localizadas las cuentas vulnerables, ya sea por su inactividad o por la situación de vulnerabilidad de los titulares, procedía a generar duplicados de las cartillas bancarias, falsificando firmas de los titulares generando nuevos códigos de seguridad PIN e incluso aumentando los disponibles diarios.
Mediante el uso de los terminales de sus compañeros de sucursal y aprovechando las ausencias de los mismos, efectuaba los duplicados de cartillas bancarias, así como las otras operaciones que finalizaban con la extracción manual de los fondos en cajeros automáticos de otras localidades al objeto de evitar poder ser descubierto.
Las diligencias policiales han sido puestas a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número dos de Daimiel (Ciudad Real).