El Juzgado de lo Mercantil N.º 1 de Albacete ha exonerado definitivamente todos los créditos pendientes de esta vecina albaceteña aplicando la cada vez más conocida Ley de la Segunda Oportunidad.
Una mala situación económica hizo que volviera a casa de su madre y tuviera que afrontar todos los gastos.
La solución insolvencia a causa de un negocio fallido
Nuestra protagonista vio como durante la pandemia su negocio se quedaba sin ingresos, una situación que le obligó a volver a casa de su madre, teniendo que asumir todos los gastos. Para afrontar estos gastos solicitó diferentes créditos. En la actualidad, mantiene un negocio, pero no termina de ser todo lo rentable que esperaba, por lo que se le hace imposible poder asumir todas cuotas de los préstamos.
Esto puede parecer lógico al principio, pero si la facturación del negocio no mejora las consecuencias son peores. Con los primeros impagos comenzaron las amenazas y demandas por parte de proveedores. La impotencia que esto le causaba propició no solo un problema económico si no de salud, algo más frecuente de lo que parece en estos casos.
Fue entonces cuando decidió solicitar ayuda a profesionales y contactó con la Asociación de Ayuda al Endeudamiento. Los abogados de la Asociación, tras analizar la situación y las causas de la insolvencia, le aconsejaron acogerse a un proceso que permitiera quedar libre de deudas definitivamente: la ley de la segunda oportunidad.
“Con el inicio de la Ley de la Segunda Oportunidad iba obtener un beneficio inmediato: un respiro económico, ya que cualquier pago o proceso de embargo quedaba en suspenso hasta que se resolviese el asunto por el juez”, nos explica el letrado Pepe Domínguez.
Tras ello, esta ciudadana se libera una carga importante que llevaba consigo, permitiéndole comenzar su segunda etapa empresarial sin deudas que la lastren y optando a nueva financiación si su nuevo emprendimiento lo requiriera.
Requisitos para conseguir la liberación definitiva de las deudas:
Para optar a la condonación de las deudas el deudor debe cumplir 3 requisitos esenciales: no haber sido exonerado en los 5 últimos años, ser insolvente y carecer de delitos de orden socioeconómico.
El Juzgado conocedor de este procedimiento comprobó estos requerimientos y el pasado 5 de diciembre fue dictada la sentencia concediendo el BEPI (Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho) ha supuesto dejar a este deudor libre de 34.488 euros.
Con esta sentencia los acreedores del concursado han visto cómo sus créditos han sido cancelados. Ya no podrán reclamar ningún pago más ni incluir en ficheros de morosos a la ex-deudora.