El pasado martes les contábamos desde El Digital de Albacete la leyenda urbana que envuelve al vestigio dorado metálico que se encuentra clavado en la fachada del Pasaje de Lodares de la calle Mayor, entre las columnas, tocando ahora contar en realidad qué es ese ‘clavo’, el motivo de que esté ahí instalado y desde cuando se encuentra empotrado en la mayor joya arquitectónica que existe en Albacete capital.

Leyenda urbana en Albacete
Según la RAE, una leyenda urbana es “una historia inventada, extravagante, que circula entre la gente como si fuese verdadera”, y eso es exactamente lo que circula en torno al origen del ‘clavo mágico’. Dicha leyenda urbana, tal y como les contábamos el otro día en El Digital de Albacete de la mano del arquitecto Mikel Barriola, cuenta que dicho clavo está relacionado con la masonería y las fuerzas telúricas, para que la energía del subsuelo dotara de un halo de buena suerte al Pasaje de Lodares durante su construcción y a todo aquel que frotase algún objeto por este vestigio dorado.

A día de hoy, muchas son las personas que cada día frotan sus décimos de lotería en dicho clavo y de ahí que esté tan pulido y reluciente, pero como suele pasar siempre, la realidad está alejada de la leyenda y nada tiene que ver el dichoso clavo con la masonería, ni las fuerzas telúricas ni la buena suerte. Otra cosa es lo que cada uno quiera pensar.

Para ser totalmente certeros, dicho vestigio metálico es un clavo, sí, pero es un clavo que sirve de señal de la Red Nacional de Nivelación, situado en su tiempo por el Instituto Geográfico Nacional. Al igual que los vértices Geodésicos, es un punto de referencia con coordenadas.

En concreto, se trata de un clavo NAP, significando las siglas NAP “nivelación de alta precisión”. Dicho clavo está datado de mediados del siglo XX, aproximadamente 1930, y es de hierro fundido con cabeza de bronce.

Este clavo NAP se empotró verticalmente en la cara superior del gran sillar que sirve de base a un par de columnas, de las seis que decoran el edificio del Pasaje de Lodares de Albacete en su fachada de la calle Mayor. La cabeza de la señal sobresale unos 4 milímetros y ello es así para poder apoyar sobre ella una mira que permita realizar las mediciones necesarias.

El IGN, Instituto Geográfico Nacional, se fundó en 1870 y desde esa fecha se vienen realizado nivelaciones en las que se colocan señales permanentes de este tipo. La que nos atañe, la del Pasaje de Lodares de Albacete, es antigua y, como decimos, data de mediados del siglo XX.

Estas señales poseen una cota ortométrica muy precisa, del orden de algunos milímetros, de manera que desde él y entre otras señales de la red, se pueden ubicar otras posiciones en altura con gran precisión.










